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martes, 18 de abril de 2017

7 Tips para Jóvenes Emprendedores

Si a menudo encuentras formas creativas para resolver un problema o solucionar un desafío, tú tiene las habilidades para ser un emprendedor. Y si además estás inspirado por la tendencia de “sé tu propio jefe”, es probable que estás tomado los primeros pasos en la dirección correcta.
Todo el mundo te dirá que hagas tu tarea, que inviertas tiempo en prepararte y convertirse en un experto, que refines tus ideas, y que te relaciones con todo el mundo. Sin embargo, cualquier emprendedor con experiencia te dirá que el verdadero desafío comienza una vez que arranques tu idea de negocio: mediante la creación de procesos, la comprensión de tu mercado, tomando riesgos, haciendo cosas que nunca habías pensado que harías y, al final de todo, desafiándote a ser cada día mejor.
Aquí se enumeran algunos consejos para los jóvenes emprendedores que ya están en su camino a convertirse en una versión más grande y mejor de sí mismos, que se han atrevido a apostar por sus sueños, y que están dispuestos a trabajar por un cambio y por la visión en la cual ellos creen.
Comenzar la aventura es la parte más estimulante, pero, a medida que el negocio avanza, incluso los emprendedores más exitosos enfrentan ataques de confusión. No es práctico ignorar estas situaciones, pero puedes utilizar estos consejos para navegar a través de ellas.
1. Supera las expectativas
Este punto se enfatiza en impresionar. Impresiona a tus clientes, a tus potenciales inversionistas, a tus empleados, y a ti mismo, pero nunca prometas o afirmes algo que ya sabes que no podrás entregar. Tú eres tan bueno como tu palabra y podría ser tentador sumar adjetivos como “grande”, “rápido” o “mejor” al describir tu negocio. Sin embargo, abstente de usarlos a menos que sean objetivamente verdad.
2. Busca ayuda
Un líder es tan bueno como su equipo. Recuerda que, como un emprendedor y gerente, necesitas asegurarte de que el trabajo esté hecho y de no hacerlo todo tú mismo. Erróneamente, pedir ayuda puede asociarse con debilidad o ignorancia, pero la búsqueda de información de expertos, mentores y de tu equipo te dará conocimientos invaluables. Encuentra un mentor de confianza que conozca la industria en la cual estás trabajando. Establece un equipo de recaudación de fondos para hacerse cargo de las finanzas.
3. Sé flexible
Mantente abierto a cambiar la idea inicial, concepto, enfoque, socio, modelo y procesos después de probar tu negocio en el terreno. Hasta que no golpees des en el clavo, no hay ningún daño en la experimentación y, a menos que las apuestas sean altas, la experimentación será realmente un gran terreno de aprendizaje. Sé receptivo a los cambios, incluso a los que son sugeridos por tus empleados, tus clientes, etc. Es muy fácil ponerse a la defensiva y adoptar la postura de “este es mi bebé” cuando alguien sugiere una crítica, pero ser honesto, incluso brutalmente, contigo mismo es el única manera de sobrevivir.
4. Escoge tus batallas
Una vez que tienes una dirección establecida para tu destino, elige las batallas y los obstáculos que valen la pena luchar. No pierdas el sueño sobre pequeños desafíos operativos, en lugar de centrarte en la estabilización de los principales impulsores de tu idea y concepto. No puedes invertir tiempo en tratar de convencer a todos los que no creen en ti, porque ahora mismo, otros no ven las cosas a tu manera.
5. Sé paciente
Alguien muy sabiamente dijo que las startups no fallan, se suicidan, porque sus fundadores renuncian demasiado pronto. Date tiempo a ti mismo y a tu idea para que pueda manifestarse. Las interrupciones, no importa cuán grande sean, no suceden de la noche a la mañana. La regla de oro para empezar de cero es estar consciente de que tomará tiempo y que la lucha será múltiple, pero igualmente esencial para el proceso.
6. Encuentra un catalizador para el estrés
Quizá no estés haciendo cada tarea tú mismo, pero eso no te impide preocuparte constantemente por ello, ¿cierto? Necesitas encontrar maneras de desconectarte y ponerte en contacto contigo mismo, para evitar descarrilarte del camino que estableciste, y para evitar que te enfoques demasiado en las pequeñas piezas que no te dejan ver la imágen completa.
7. Planea, revisa, repite
Es fácil salirse de curso y caer en el caos por los desafíos que aparecen mientras se maneja una empresa, pero la única manera de evitar caer en la trampa es mantener planes elaborados (tanto micro como macros y revisarlos periódicamente). Supervisa cada etapa de revisión para cambiar y evolucionar de acuerdo al rendimiento e identifica dónde lo has hecho bien, y donde necesitas trabajar más duro. Recuerda, sólo necesitas identificar cómo manejar tus energías, y la gestión del tiempo se alineará con el plan sin esfuerzos. No tengas miedo de trabajar duro. Aprovecha los momentos cuando sientas que tu creatividad está alta y mantén un registro.

BONUS EXTRA: Asegúrate de que todos tus colaboradores están comprometidos con tu proyecto y que les encanta.

lunes, 13 de marzo de 2017

10 Tips de Productividad para Cumplir Nuestras Tareas

¿Qué tan a menudo pasa que comenzamos nuestro día con un montón de compromisos de trabajo o de cosas por hacer en casa y al final terminamos cumpliendo la mitad o menos de los que esperábamos? ¿Qué tan a menudo vemos el reloj a final de la tarde y nos preguntamos cómo pasó el tiempo tan rápido? ¿Por qué comenzamos nuestro día con la determinación de cumplir diez tareas diferentes, pero terminamos completando sólo dos? ¿Por qué a veces sentimos que nuestro calendario está fuera de control con trabajo acumulándose al punto de que parece casi imposible conseguir la puerta de salida?
Con un horario agitado viene la ansiedad, y simplemente no se irá hasta que finalmente tomemos control del problema. Así que, ya que no podemos agregar más horas a nuestro día, podemos enfocarnos en manejar nuestro tiempo mejor para aliviar nuestra ansiedad y cumplir más de lo que pensamos.
Realmente no es difícil ser un buen administrador del tiempo. De hecho, es mucho más fácil de lo que creemos. Siguiendo simples recomendaciones de productividad será suficiente para poner en orden nuestra vida y ayudarnos a cumplir nuestros objetivos bien sean profesionales o personales. A continuación diez consejos para cumplir con nuestras tareas a tiempo:
1. Determinar qué es más importante
Este es el paso más importante cuando se trata de cumplir tareas, porque cada paso que sigue se apoya en éste. Tenemos que determinar qué es más importante y dónde están nuestras prioridades (y si están en el lugar equivocado, colocarlas en el correcto). Ya establecido lo que es importante para nosotros, podemos crear una estructura de tareas basada en esa conclusión.
2. Asumir el control del tiempo
Dесidamos las tareas que debemos realizar y hacer tiempo para cumplirlas, incluso si tenemos que programar varios espacios de tiempo en diferentes días para hacerlo. Muchas veces culminar una tarea es tan simple como tomar la decisión de hacerlo y sólo asignando la cantidad de tiempo necesario para hacerlo.
3. No procrastinar
Averigüemos qué parte de la tarea es la que nos gusta menos y hagámosla PRIMERO. Haciendo esto, no sólo nos va a quitar la parte pesada del camino, sino que va a ayudarnos a que las otras partes de la tarea se realicen más rápido.
4. Evitar distracciones
Evitemos lugares muy concurridos, lugares donde un montón de personas estén pasando, y cualquier tipo avisos llamativos, ya que nuestra mente será innatamente atraída hacia ellos.  
5. Crear listas
Las listas son una herramienta muy efectiva para mantenernos organizados y pueden utilizarse tanto en el trabajo como en casa. Prioricemos nuestros proyectos en categorías y abordemos primero las áreas que requieren una acción inmediata. Luego avancemos a las otras tareas que permiten más tiempo para ser culminadas, pero siempre asegurándonos de mantenernos al día con los plazos establecidos en el proyecto.
6. Utilizar algún sistema de administración del tiempo
Si no hemos estado utilizando una agenda de forma consistente, probablemente estemos perdiendo tiempo muy valioso. Esta es una herramienta muy necesaria para la programación de nuestro tiempo, enlistar las tareas y tomar notas. Encontremos un calendario o agenda que esté diseñada de la forma en que nos guste y creemos el hábito de checarla al menos una vez cada mañana y otra vez cada noche.
7. Establecer metas
Invirtamos un poco de tiempo para establecer pequeñas metas y metas a largo plazo. Anotémoslas en un cuaderno o en un pedazo de papel y coloquémoslo en un lugar donde podamos verlos todos los días. Abordemos nuestras metas en pasos manejables (incluso las metas pequeñas) que podamos realizar de forma sistemática y consistente. Escribamos cada paso en nuestra agenda y hagamos seguimiento de cada uno de ellos. Tachemos cada paso y meta alcanzada cuando los culminemos.
8. Decir NO
Una de las recomendaciones de productividad más importantes: acostumbrarnos a decir NO. Si bajamos la guardia, no pasará mucho tiempo antes de que estemos abrumados con trabajo porque no pudimos decirle “no” a nadie. Consideremos cuidadosamente nuestras tareas actuales y nuestras prioridades antes de aceptar más responsabilidades de alguien más.
9. Delegar
A veces pensamos que tenemos que hacer todo nosotros mismos, si tienen que hacerse bien. A veces este es el caso, pero a veces no. Aprendamos a delegar tareas, tanto en el trabajo como en casa, que puedan hacerse igual de bien por otras personas. Démonos permiso para soltar, otros pueden ser igual de capaces.

10. Hacerlo AHORA

Dejemos de prepararnos para prepararnos para prepararnos y sólo hagámoslo. Dejemos de postergar las cosas y actuemos. ¡Ninguna recomendación será útil si no comenzamos a aplicarlas desde hoy! Mucho de nosotros podemos perder tiempo preocupándonos innecesariamente por muchas cosas y esto puede mantenernos alejados de la productividad constructiva. Tendremos una maravillosa sensación de realización y paz interna una vez que hayamos culminado el trabajo que sabemos que tenemos que hacer. Así que tomemos un día a la vez y… ¡HAGÁMOSLO!

Hacer que las tareas se cumplan no tiene por qué ser difícil, no importa lo que estemos tratando de alcanzar. Si establecemos nuestras expectativas desde el principio, hacemos seguimiento de nuestras metas, perfeccionamos nuestra eficiencia y evitamos distracciones, estaremos en el camino correcto. Nos sorprenderemos de lo mucho que podemos alcanzar con este sencillo método de productividad.

martes, 27 de diciembre de 2016

Cinco Pasos para Alcanzar Nuestras Metas

Aprender a establecer, mantener y cumplir nuestra metas es esencial para el funcionamiento de cada negocio, proyecto o propósito. Las ventas, la planificación y la comercialización no van caminar sin un plan sólido y unos objetivos bien establecidos. Las metas proporcionan dirección y una visión clara. La gente sin metas tiene dificultades para ver el panorama general de su éxito y no puede mantenerse enfocado. Aquí hay cinco pasos para mantenernos comprometidos en un proyecto y construir un puente que nos ayude avanzar desde donde estamos ahora a donde queremos estar en el futuro:

Paso 1: Empezar con un sueño
El primer paso de establecer metas es soñar con todo lo que se necesita para poner en marcha un proyecto. Los sueños no tienen que ser realistas en este momento, por lo que se debe evitar limitar nuestro proceso de pensamiento. Es el momento perfecto de darle rienda suelta a todas las posibilidades porque no hay límites en las aspiraciones. Se puede comenzar escribiendo los pensamientos y las proyecciones del plan después de cinco años. No debemos preocuparnos de cómo llegaremos allí, sólo anotemos cada pensamiento y posibilidad, sea grande o pequeña.
Paso 2: Considerar todas las posibilidades
Después de escribir las posibilidades, ahora es el momento de reflexionar sobre cada una de ellas. Analicémoslas y compartámoslas con nuestros amigos. Durante este ejercicio descubriremos aún más posibilidades y oportunidades de crecimiento. Después de descubrir nuestras metas, tratemos de centrarnos en una idea significativa y hacer un resumen de lo que pensamos que pueda ser una parte del éxito de esa meta. Utilicemos elementos como mapas de palabras, mapas de pensamiento, organizadores gráficos o cualquier cosa que ayude a conceptualizar los planes.
Paso 3: Ordenar las opciones
En este paso tendremos que comenzar a ordenar todas las ideas y posibilidades del proyecto planteado anteriormente. Es muy importante para clasificar las ideas en algunas categorías de importancia. Coloquemos las ideas más prácticas y útiles en la parte superior de la lista, y todo lo demás va abajo. Entonces, hacer lo que siempre es mejor hacer en papel: RASGARLO. Rasgar cualquier cosa que no esté en el “top ten”. A partir de ahora, nos centraremos sólo en las diez mejores ideas de la lista. Estos son los objetivos con los cuales viviremos, respiraremos, comeremos y dormiremos hasta que los hayamos alcanzado y superado.
Paso 4: Crear un plan de enfoque
A estas alturas ya tendremos una lista de objetivos específicos, alcanzables, basados en el tiempo y relevantes. Comencemos con el primer objetivo que hemos escrito y elaboremos un plan de acción para cumplirlo. Una vez que hayamos hecho esto, continuemos con los demás objetivos. ¡NO DEBEMOS ESPERAR! Es importante comenzar a trabajar en ellos de inmediato. No sintamos que tenemos que correr a través de nuestra lista: pasar a la segunda meta una vez que el primero se ha alcanzado. Terminemos todos los elementos descritos en nuestro proyecto antes de seguir adelante. De esa forma seremos capaces de centrarnos en un elemento, en lugar de varios a la vez.
Paso 5: ¡Celebrar!

Después de haber completado el primer objetivo, ¡decirle al mundo al respecto! No seamos tímidos, acabamos de hacer una gran cosa. Compartámoslo en nuestro sitio web, en nuestras redes sociales y a cualquier persona interesada. No sólo recibiremos palabras de aliento, sino que gente disfruta cuando los demás están de buen humor, ¡porque es contagioso! Lo más probable es que ganemos un nuevo seguidor intrigado por lo que vamos a hacer a continuación. ¿Entonces, qué esperamos? ¡Comencemos a soñar!

martes, 20 de diciembre de 2016

Cuatro Consejos para una Planificación Estratégica Efectiva

No ha nacido una gran estrategia sin una reflexión cuidadosa. Es por eso que el proceso de planificación de una estrategia en sí es un vehículo importante para establecer prioridades, tomar decisiones y establecer planes de crecimiento. Pero para muchas empresas, la actividad se ha convertido en un presupuesto lleno de muchos adornos en forma de análisis, gráficos y presentaciones pero con muy poca sustancia significativa que pueda traducirse en acción. Aquí hay cuatro pasos que se pueden cumplir para hacer un mejor uso del tiempo que se dedica a la planificación de una estrategia:
Realizar pruebas de campo. Los planes estratégicos implican necesariamente la hipótesis de que determinados resultados (aumento de los ingresos, márgenes mejorados, mayor ROI) se darán de un conjunto de iniciativas. Pero con demasiada frecuencia esas estimaciones están respaldadas por investigaciones secundarias o suposiciones en lugar de pruebas de campo. Como resultado, los colaboradores o inversionistas se sienten incómodos entrando en acción o comprometiendo recursos, prefiriendo quedarse con el negocio que conocen más que con las posibilidades que pueden o no funcionar. Para superar esto, se debe incluir experimentos específicos a corto plazo, cuyos resultados comunicarán lo que funciona y lo que no funciona.
Evitar el lenguaje difuso. Los planes estratégicos a menudo están llenos de frases vacías como "Aproveche nuestras capacidades operativas de clase mundial" o las aspiraciones de rascarse la cabeza como "Reformular nuestra estrategia de precios y comercio para impulsar eficazmente la demanda mientras se mantiene el acceso a los mercados". No tienen una idea clara de lo que necesitan para tener éxito. Para contrarrestar esta dinámica, es necesario evitar palabras y frases como "apalancamiento", "sinergia", "desintermediación" o "robusto", al menos no utilizarlas todas a la vez.
Escapar de la plantilla. Las plantillas son a menudo un accesorio estándar de la planificación estratégica. Idealmente obligan a considerar temas importantes (análisis competitivo, cambios en los mercados externos, etc.) y comparar más fácilmente los datos. Pero el uso rígido de las plantillas puede llevar a enfocar el plan estratégico a sólo cumplir con los requisitos corporativos en lugar de utilizarlo para el análisis sobre cómo planean hacer crecer un determinado negocio. El resultado puede arrastrar ser ideas obsoletas, respuestas rotatorias y planes que no capturan completamente las oportunidades que una organización necesita abordar.
Hacer preguntas estimulantes. En teoría, la planificación estratégica debe fomentar intensos debates y discusiones, pero cuando el proceso está rígidamente estructurado, y los documentos son densos con los datos, el diálogo puede ser limitado. Para superar esto, es importante hacer preguntas difíciles cuando se presentan los planes y hacer esto de una manera que pueda conducir a respuestas sin guión que enriquecerán el pensamiento y aumentar el nivel de confianza de todos en avanzar. Algunos ejemplos son: ¿Cuáles son las principales 2 o 3 cosas que deben ir bien para que esta estrategia funcione? Si perseguimos esta estrategia, ¿qué estamos decidiendo no hacer? o ¿qué capacidades específicas necesitaremos desarrollar para que este plan tenga éxito?

El proceso de planificación estratégica es una parte importante del ritmo operativo de la mayoría de las organizaciones. El desafío del liderazgo, sin embargo, es asegurarse de que es algo más que un simple ejercicio corporativo.

martes, 6 de diciembre de 2016

El Impacto de la Cultura Organizacional

La cultura es un modelo de creencias y expectativas profundamente mantenidas en común por los miembros de una organización. Estas creencias a su vez dan lugar a valores que son apreciados por la organización y sus miembros. Estos valores a su vez dan lugar a normas específicas para un lugar y un tiempo determinados evidenciadas en el comportamiento de cada integrante. Este comportamiento normativo a su vez constituye las bases para la validación de las creencias y valores de los que provienen las normas. Este circuito cerrado creencias-valores-normas-creencias es el proceso de desarrollo cultural y explica la tenacidad que exhibe la cultura.
El impacto de la cultura de una organización sobre el proceso de desarrollo de un plan estratégico es considerable. Estos efectos pueden ser directos o indirectos, pero en cualquier caso necesitan ser comprendidos y administrados a los efectos de conducir un proceso de planeación exitoso y asegurar que de ese proceso surja un plan útil.
Primero y posiblemente lo más importante debemos preguntarnos si la organización considerará seriamente comprometerse en un plan estratégico. Las corporaciones que tienen una fuerte cultura “macho alfa”, tipificada por la creencia de que la organización es lo suficientemente dura para sobrevivir, cualquiera sea su entorno, y florecer a pesar de tal adversidad, usualmente no tienen la disposición de por lo menos comenzar un proceso de planeación serio, debido a que tienen la extrema perspectiva de que la planeación es para personas sin carácter. Cuando tales organizaciones son forzadas por las circunstancias a entrar en un proceso semejante, usualmente a través de la presión de algún organismo de supervisión o de contribuyentes financieros, simplemente no toman seriamente la actividad.
Una segunda influencia de la cultura organizacional sobre el desarrollo de un plan estratégico está relacionada con el realismo implícito en el proceso en sí. Organizaciones con una cultura que evita ordinariamente confrontar realidades adversas, encontrarán difícil sino imposible, la necesidad de meditar objetivamente en las fases de auditoría del desempeño. Asumen alegremente que las cosas serán mejores de lo que son, que los obstáculos pueden ser siempre superados y que la realidad puede ser “mágicamente” reconstruida. Un error comúnmente cometido por tales organizaciones es creer que su propia cultura puede ser ajustada a la estrategia y no al revés. La realidad es que la estrategia usualmente está limitada y se ajusta a la cultura existente.
Una organización que asuma que su misión es crecer a través de la adquisición de otras compañías, que los detalles operativos se cuidarán a sí mismos, que el crecimiento en ingresos y ganancias son la única medida importante y que burlar las regulaciones son las mejores tácticas para lograr el éxito, puede experimentar problemas por continuar implementando esta estrategia debido a que su cultura le impedirá tomar las medidas correctivas necesarias.
El rol central de la cultura en la vida de una organización no puede ser enfatizado de más. Un claro ejemplo es el siguiente: una fábrica de bajo costo, a efectos de proteger y aún expandir su participación en el mercado, ha sido un despiadado recortador de costos, reacio a contratar personal y tolerante de la calidad mediocre. Después de todo, como dice la compañía, “usted recibe por lo que usted paga, ¿qué puede usted esperar de una fábrica de bajo costo?”. En los últimos años sin embargo ha encontrado algunas resistencias de sus clientes cuyos requerimientos han sido aumentados por las elevadas expectativas de los usuarios. Basados en estos nuevos requerimientos de calidad, empezó a adoptar una estrategia de mejoramiento de calidad de su producto asumiendo que pocos cambios en el proceso de fabricación lograrían este propósito. La idea de que sería necesario reemplazar su cultura de recorte de costos por una cultura orientada a la calidad solamente apareció cuando el esfuerzo inicial de mejoramiento de la calidad falló y se empezó a entender qué implica producir productos de alta calidad. Una vez comprendido lo anterior, la organización pudo decidir si tenía o no los recursos y el deseo de hacer los cambios necesarios o si existían otras estrategias que estuvieran más en línea con su cultura. Si bien el proceso de planeación estratégica puede cambiar partes de la cultura, es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo.

Aunque millones de dólares en costos directos han sido gastados en este esfuerzo y los costos indirectos son incalculables. Desde que pocas organizaciones pueden dedicar este nivel de recursos a cambiar la cultura organizacional y tan pocas conocen la forma de encararlo, la mayoría de los esfuerzos por cambiar la cultura son mucho más modestos en función de reestructurar el esquema estratégico corporativo lo cual genera excelentes resultados.

10 Consejos para una Campaña de Marketing Eficaz

“Si no construyes tus sueños, alguien te contratará para que le ayudes a construir los suyos.”   Dhirubhai Ambani . No importa...