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domingo, 2 de abril de 2017

6 Hábitos de Prosperidad que Practican Todos los Emprendedores Exitosos

Nuestros hábitos definen quiénes somos. Los emprendedores exitosos han aprendido a usar a su favor el poder de los hábitos. Es por ello que son capaces de diferenciarse del resto y llevar sus proyectos de emprendimiento al éxito. Una de las áreas en la cual ellos canalizan el poder de los hábitos es en el manejo de la prosperidad. Incluso múltiples analistas y expertos se han dedicado a estudiar los hábitos de las personas más ricas del mundo para saber cómo se convirtieron en gestores exitosos de su prosperidad.
A continuación algunos de los hábitos más comunes de los emprendedores que han sido exitosos en aumentar su prosperidad y abundancia.
1. Hacen de la lectura un hábito
Este es un hábito fundamental que todos los emprendedores exitosos comparten. Para aquellos que se preguntan qué tiene que ver la lectura con la abundancia, es un hecho que los secretos del éxito están ocultos en las páginas de los libros. Warren Buffet, considerado uno de los más grandes inversores en el mundo, dice que lee unas 600 páginas diarias. Con tanto conocimiento sobre la gestión de la riqueza y el dinero, no es de extrañar que el inversionista multimillonario siga creciendo. Pero Buffet no es el único emprendedor exitoso que lee, Mark Zuckerberg, Bill Gates y Mark Cuban son otros ejemplos de emprendedores exitosos que aman leer.
2. No son tímidos para negociar por lo mejor
Mientras que la persona promedio piensa que no vale la pena regatear precios, los gestores exitosos de su prosperidad piensan lo contrario. La negociación está simplemente en la sangre de los emprendedores exitosos.
3. Diversifican sus ingresos
Es una afirmación común que el millonario promedio tiene varias fuentes de ingresos. La diversificación de ingresos es el secreto de la riqueza de muchos emprendedores exitosos. La empresa matriz de Google, Alphabet, tiene muchas empresas bajo su mando y continúa adquiriendo muchas más. Facebook, Apple, Samsung y casi todas las empresas líderes del mundo tienen varias empresas a su mando. Para mantener nuestra prosperidad activa tenemos que mirar otras fuentes de ingresos aparte de nuestro trabajo o negocio principal. Una manera de comenzar a diversificar nuestra fuente de ingresos es convirtiendo nuestros ingresos en negocios rentables, vivir de los beneficios y reinvertir el capital.
4. Invierten, ahorran y luego gastan
Ésta es una de las principales formas en la cual los emprendedores exitosos logran llegar a donde están. Puede que no sea cómodo al principio, pero de la práctica constante y empleando disciplina, a la larga se convierte en hábito. Al crear un hábito centrado en la inversión, cualquier persona puede construir su prosperidad fácilmente. En lugar de gastar todos nuestros ingresos, apartemos un porcentaje de ellos hasta que crezca en una cantidad determinada de dinero. Debe estar separado de nuestros ahorros de emergencia. Una vez que estemos satisfechos con cierta cantidad de dinero, reinvirtámoslo en algo como bienes raíces, acciones o bonos que nos ayudarán a crear ingresos pasivos. El ingreso pasivo es una forma de construir una riqueza sostenible. Al cultivar el hábito de la inversión, los emprendedores exitosos son capaces de construir varias fuentes de ingresos pasivos.
5. Aman los números
La mente humana es continuamente inundada por cifras y números. Esto hace difícil mirar nuestras cuentas y hacerle seguimiento a nuestros gastos. Los emprendedores exitosos, sin embargo, saben que deben hacer de las matemáticas un hábito. Si crear un hábito desglosando números no se nos hace fácil, utilizando aplicaciones de gestión financiera como Mint o Level Money, para hacerle seguimiento a nuestros gastos, es otra opción.
6. Son prudentes

La prudencia es un hábito común entre los “súper ricos”. Ser sabio acerca de nuestro dinero y priorizar nuestros gastos es un rasgo clave. La gente altamente exitosa no gasta por impulso ni derrocha para impresionar a otros. En realidad, pueden vivir muy por debajo de sus estándares. Este hábito hace posible que ellos inviertan su dinero en cosas que acumularán más abundancia para ellos.

domingo, 19 de marzo de 2017

El Hábito de 5 Minutos que Puede Cambiar tu Vida

En el mundo de hoy, es muy fácil desviarse de hacer lo que realmente es importante. Todos los días somos bombardeados por muchas distracciones. Ser capaz de minimizar estas distracciones y enfocar nuestro tiempo en lo que es importante, hará una gran diferencia en nuestra vida. Para lograrlo, hay un hábito de 5 minutos que puede tener un impacto significativo. Es muy simple: decirle a nuestro tiempo adónde debe ir. ¿Cómo? Tomemos 5 minutos de cada día para anotar nuestro horario o agenda prevista para el día siguiente.
Este sencillo hábito puede ayudarnos a mantenernos en el camino correcto en función de nuestras metas, a disminuir el tiempo perdido en actividades sin importancia y nos ayuda a asegurarnos que estamos invirtiendo nuestro tiempo en lo que tiene prioridad para nosotros.
A continuación, algunos consejos para utilizar eficientemente este poderoso hábito:
1. Reservar tiempo para hacer algo que amamos
Cada día, reservemos un espacio en nuestra agenda para planear alguna actividad que amemos hacer, aunque sea sólo por 5 minutos. Cuando apartamos tiempo para hacer regularmente las cosas que nos iluminan, nuestra vida cambia y también lo harán las personas que nos rodean, especialmente si esas personas están involucradas en estas actividades.
2. Vivir en función de nuestras prioridades
A medida que vamos anotando nuestro horario, asegurémonos de que estamos invirtiendo nuestro tiempo en nuestras principales prioridades. Si observamos que mes tras mes, estamos descuidando lo importante y llenando nuestra agenda de trivialidades, es hora de reevaluarnos. Si descubrimos en nuestras anotaciones recurrentes que no estamos viviendo en función de nuestras prioridades, profundicemos en este hecho y seamos realmente honestos con nosotros mismo acerca de cuáles son nuestras prioridades. Reevaluemos nuestra vida y nuestro tiempo para ajustarlos correctamente a lo que es importante para nosotros.
3. Agrupar nuestras tareas similares
Cuando planifiquemos nuestra agenda, consideremos tareas que sean similares o que requieran que estemos en una misma ubicación para unirlas. Esto puede ayudarnos a minimizar el tiempo invertido en la transición de una actividad a la siguiente, lo que puede ayudar a aumentar nuestra productividad. Pensemos en sus tareas diarias y agrupémoslas de manera que permita transiciones fáciles.
4. Establecer plazos de tiempo
Los plazos determinados tienen un carácter poderoso, ya que pueden ayudarnos a aumentar significativamente nuestro esfuerzo. Cuando planifiquemos nuestra agenda, pongamos límites de tiempo en nuestras tareas. Cuando observamos que una tarea debe hacerse en un período de tiempo determinado, nos ayuda a evitar las demoras y a tomar medidas inmediatas. Una forma de perfeccionar el uso de los plazos establecidos por nosotros mismos es aplicar la técnica Pomodoro. Este método, desarrollado por Francesco Cirillo a finales de los años 1980, consiste en usar un reloj para dividir el tiempo dedicado a una tarea en intervalos de 25 minutos (llamados 'pomodoros'), separados por pequeñas pausas. Esta técnica puede ayudarnos a mantenernos enfocados durante el tiempo asignado para cada tarea.
5. Incluir un pequeño paso hacia un gran objetivo
Con el fin de progresar regularmente hacia nuestros grandes objetivos, es importante comprometernos en dar un pequeño paso de acción todos los días. Cada día, escribamos ese paso de acción que daremos al día siguiente para acercarnos a nuestros sueños.

Anotar nuestro horario o agenda es un truco muy simple que sorprendentemente puede cambiar nuestra vida. Cuando nosotros decidimos a dónde debe ir nuestro tiempo, nos mantiene enfocados en lo nuestras prioridades. Esto nos permitirá vivir de una manera más satisfactoria. A medida que desarrollemos este hábito, notaremos los resultados positivos.

martes, 7 de marzo de 2017

6 Errores que Afectan las Relaciones Familiares

La familia debe ser la primera fuente de amor, aceptación y apoyo de una persona. Desafortunadamente, muchas familias (especialmente los familiares extendidos como primos, tíos, abuelos…) están fallando miserablemente a medida que los integrantes hacen cosas que quebrantan la unión familiar. Comprender el problema es el primer paso para encontrar una solución; sin embargo, existen algunos errores que se comenten sin saber que son éstos los que causan el problema:
1. Insultos y críticas
Las palabras llevan peso. En algunos casos, pueden llevar el peso del mundo. Cuando se dicen palabras desagradables a la familia, lastiman. Se supone que la familia es nuestra fuente de aliento y apoyo. Las palabras negativas dañan el núcleo de las relaciones familiares. Algunos miembros de la familia pueden decir cosas fuera de lugar y piensan que, porque estas cosas fueron dichas de manera casual, no hacen daño a la otra persona. La verdad es que tales palabras duelen, como sea que se hayan dicho. Cuando se dicen palabras negativas a los miembros de una familia, crea un abismo en la relación. Se necesita tiempo e interacciones positivas para reparar el daño que se hace cuando se producen insultos o críticas. Cuando se derrama estas palabras negativas a un miembro familiar, el abismo puede crecer tanto que la reparación puede quedar chica. Cualquier relación puede ser resuelta con disculpas, pero el daño puede permanecer mucho tiempo después del intercambio de palabras.
Hay que tener cuidado con nuestras palabras. Desgarrar a los demás con palabras es destructivo para la unidad familiar. Hay que mantener en mente el viejo dicho: “si no tienes algo bueno que decir, mejor no digas nada”. Si hay personas en la familia que tienen problemas con las palabras, entonces hay que dar el ejemplo y establecerlo fuerte. Usemos palabras que alienten los miembros de nuestra familia. Hacerlo nos convierte en una persona que otros quieren tener cerca. La gente no quiere estar cerca de personas que las hacen sentir mal. Ellos quieren estar cerca de aquellos que los hacen sentirse bien consigo mismos. Ayudemos a nuestra familia a buscar lo positivo de cada persona.
2. Chismes
Los chismes son muy dañinos. La mayoría de las veces el chisme se produce cuando alguien está molesto por algo relacionado con la persona de la que están hablando. Puede hacer que alguien se sienta mejor temporalmente, pero al final no resuelve el problema, ya que el chisme en sí no es ciertamente hecho por bondad o amor. Si tenemos algún problema con alguien de la familia es mejor dirigirse directamente a esa persona. No es necesario anunciar el problema delante de toda la familia. Algunas personas hacen esto para obligar a los miembros familiares a elegir un lado en una situación. Cuando se toman lados, hay una división en la familia. En lugar de ello, hablemos con la persona en privado para hablar del problema. Discutir la situación, pero hacerlo con el objetivo de la reconciliación. Hacerlo con dureza en el corazón o querer atribuir culpas no resolverá el problema. Expresemos nuestras preocupaciones de una manera que ayude a ver las cosas desde ambas perspectivas. De esa manera es mejor para sanar la relación y rectificar cualquier error. No hablemos mal de los miembros de nuestra familia a sus espaldas. Si existe algo de drama en sus vidas y no tiene nada que ver con nosotros, entonces no debemos difundir sus historias alrededor.
3. Falta de inclusión
La inclusión de los integrantes de la familia es esencial para la unión familiar. Incluyamos a todos los miembros de nuestra familia en los eventos o reuniones familiares, incluso si sabemos que van a decir que no, preguntemos de todos modos. Los resentimientos vienen debido a la falta de preguntar y el fracaso de incluir. Depende de ellos si asisten a cualquier evento al que lo estemos invitando, pero la parte más importante es que sí se les pregunta. Si nuestro objetivo es la unión familiar y el amor entre todos los miembros, incluyamos a todos los miembros en las reuniones familiares. No encontremos excusas para no incluir, está mal y va a crear severos resentimientos.
4. Engaños y mentiras
El engaño en una familia es muy destructivo. La verdad siempre prevalece. A veces puede tomar años o incluso una generación completa para que las mentiras y el engaño se sepan, pero tengamos en cuenta que saldrán a la luz algún día. Si no podemos ser honesto con nuestra familia, ¿con quién podemos? Mentir a la familia o usar el engaño para guardar secretos conduce a que una familia se fragmente, comprometiendo la confianza. Algunas mentiras pueden crear un deterioro insuperable que dejará a una familia dañada por generaciones. Nuestras acciones tienen consecuencias, no sólo para nosotros, sino para nuestra familia y las generaciones venideras. Es mejor admitir nuestros errores y trabajar hacia la sanación, en lugar de mentir y llevar a cuesta esa mentira indefinidamente (o hasta que se descubra). Seamos abiertos y honestos con nuestra familia. Si hemos hecho algo que es perjudicial para los miembros de nuestra familia, entonces necesitamos disculparnos y hacer un esfuerzo para rectificar la situación en aras de la unión familiar. Cuanto más se esconda la verdad, más grave será el daño.
5. No aceptación de diferencias
Los niños que crecen en el mismo hogar con los mismos padres, la misma disciplina y la misma orientación no resultan ser los mismos adultos igual que sus hermanos. Todos somos diferentes. Permitamos que los demás sean diferentes. Sólo porque seamos una familia no significa que estamos obligados a compartir las mismas opiniones políticas o incluso la misma religión. La gente crecerá y tendrá diferentes estilos de crianza y estilos de vida, pero no es tarea de los familiares juzgar. El amor y la aceptación empiezan en la familia. Si una familia no está proporcionando amor y aceptación el uno al otro, entonces están fallando fundamentalmente como familia. Si decidimos enfocarnos en las diferencias y creamos conflictos familiares debido a estas diferencias, entonces la unión familiar será quebrantada. Aceptar a la gente como son es la única forma de amor.
6. Sin disculpas y sin perdón
Las disculpas y el perdón son el pegamento que mantiene a una familia unida. Nadie es perfecto. En algún momento, nosotros heriremos a un miembro de la familia. Depende de nosotros decir las palabras “lo siento por…”. Esas palabras pueden curar heridas y crear un vínculo familiar más fuerte. Cuando nos disculpamos con un miembro familiar, el mensaje que le estamos enviando a esa persona es que nos importa y que no queremos malos sentimientos entre nosotros. Cuando no nos disculpamos, estamos enviando el mensaje de que esa persona no nos importa o que sus sentimientos no nos importan. La falta de disculpas es un defecto de la personalidad y una debilidad de carácter. Es importante ser la persona más grande y pedir disculpas cuando hacemos algo mal en nuestra familia, bien sea si nuestras palabras o acciones fueron intencionales o no, no importa. Lo que importa es que la disculpa tenga lugar. Podemos explicar nuestras intenciones, pero no podemos hacer que alguien no se sienta mal por ser maltratado.
De igual manera, cuando alguien se disculpe con nosotros, seamos compasivos. Las familias se necesitan unas de otras. No mantengamos rencores, ya que sería una carga para nosotros y deteriora a la familia. Perdonemos y demostremos nuestro perdón con nuestras acciones, así como con nuestras palabras. Esto significa que si se nos olvidó invitar a un miembro familiar a un cumpleaños, la acción inmediata es pedir perdón y ofrecer a hacer algo para integrar a ese miembro familiar como llevarlo a almorzar. Las acciones dicen más que las palabras, así que hagamos que nuestra disculpa cuente con acciones que sean paralelas a una sincera disculpa.

Hay que recordarnos siempre que, como familia, estamos allí para ser el mayor apoyo de vida del otro. Aceptémonos tal y como somos.

lunes, 27 de febrero de 2017

5 HÁBITOS QUE TIENEN EN COMÚN LAS PERSONAS EMOCIONALMENTE INTELIGENTES

 ¿Qué significa realmente ser emocionalmente inteligente? Muchos de nosotros podemos decir que estamos en contacto con nuestras emociones, pero ¿cómo se traduce esto en inteligencia social y relacional hacia nosotros mismos y otras personas?
La inteligencia emocional no es sólo el reconocimiento y la identificación con nuestras propias emociones, sino también tener la capacidad de manejar los sentimientos de otras personas de una manera empática y astuta. Esta la forma de construir relaciones largas y duraderas con quienes nos rodean mientras que manejamos nuestras propias emociones de una manera saludable. Tomando esto en cuenta, aquí hay 5 hábitos que practica una persona emocionalmente inteligente.
1. Saber que pedir ayuda no una debilidad, es una fortaleza
La inteligencia emocional se reduce esencialmente a un sentido de confianza en sí mismo. Existen muchas personas que sienten que pedir ayuda es una señal de debilidad, pero en realidad son sus inseguridades y prejuicios hablando por sí solos. Alguien que posee inteligencia emocional sabe que tiene una comprensión clara de sus propias fortalezas y limitaciones. Ellos entienden que, aunque tienen confianza en sí mismos, no necesariamente tienen que saberlo todo y no tienen miedo en admitirlo. Buscar información para abrir la brecha de conocimiento y la colaboración de otros es visto como una fortaleza y una oportunidad para crecer como una persona, en lugar de una debilidad.
2. Lidiar con problemas de comunicación de una manera tranquila
Tener problemas de comunicación con personas (ya sean seres queridos, colegas o incluso extraños) puede ser frustrante, llevándonos a perder nuestra serenidad. Ser capaz de mantener la calma y la paciencia cuando se enfrenta los desafíos de comunicación es un signo seguro de inteligencia emocional. Tener la capacidad de leer las señales sociales es clave. Las personas que calmadamente pueden redireccionar su mensaje cuando claramente no se está captando, demuestran empatía hacia las necesidades de su audiencia. Son emocionalmente inteligentes porque se preocupan, no sólo por el mensaje que están tratando de transmitir, sino por otras personas.
3. Discutir un conflicto de manera clara y objetiva
Las discusiones pueden sacar lo peor de la gente y generar emociones difíciles. Puede causarnos frustración, sentirnos incomprendido y va en contra de nuestra necesidad de ser aceptado y siempre tener razón. Con la inteligencia emocional viene la necesidad de ser entendido sin ser autoritario o condescendiente. Es la capacidad de explicar un conflicto de una manera clara y objetiva. Las personas emocionalmente inteligentes tienen autoconciencia de sus propias emociones, son capaces de auto-administrar estas emociones, ser empáticos con respecto a los puntos de vista de otras personas, y ser buenos en el manejo de las emociones de los demás también.
4. Enfrentar la retroalimentación negativa de una manera positiva
Si bien recibir retroalimentación negativa puede sacar nuestras inseguridades, las personas emocionalmente inteligentes son capaces de lidiar con ello con confianza en sí mismo sin ponerse a la defensiva. Enfocarse en los hechos y mantener la cabeza fría permitiendo que sus emociones se mantengan en control, significa que son más propensos a ver la crítica como una oportunidad de crecimiento en lugar de un daño a su autoestima. Esto no quiere decir que las personas emocionalmente inteligentes no experimenten emociones negativas, como la frustración al oír la crítica, pero son capaces de procesarlas rápidamente y salir de su propia perspectiva para ver la de alguien más.
5. Aceptar el fracaso

La confianza en ti mismo es clave cuando se trata de enfrentar las adversidades, te mantendrá a

10 Consejos para una Campaña de Marketing Eficaz

“Si no construyes tus sueños, alguien te contratará para que le ayudes a construir los suyos.”   Dhirubhai Ambani . No importa...